Las personas sin hogar no solo han visto una merma en las ayudas económicas y alimentos que reciben en medio de la crisis del COVID-19, sino que están desprovistas de un albergue para aislarse en caso de que presenten síntomas del virus.

“La preocupación de parte de los participantes y nuestra es, si uno de ellos muestra síntomas que no sean graves, ¿a dónde se van a ir a pasar la cuarentena? Es la pregunta que le hemos hecho al gobierno”, expresó Geraldine Bayrón, directora de servicios de La Fondita de Jesús, una de las organizaciones sin fines de lucro que trabajan para ese sector.

Según Bayrón, la necesidad primordial de esta población, en este momento histórico, es que se identifique un lugar para ubicar a las personas sin techo si exhiben síntomas asociados al coronavirus, como fiebre, tos seca o dificultad para respirar.

La gobernadora Wanda Vázquez firmó, el 17 de marzo, la orden ejecutiva 2020-25, para ordenar al secretario de la Familia a establecer centros de asistencia para las personas sin hogar. En coordinación con los departamentos de Salud y de la Vivienda, se debía establecer también el protocolo de atención médica para quienes tengan síntomas del coronavirus.

Mientras Salud crea el protocolo, las organizaciones sin fines de lucro, que atienden a esta población, se rigen por las guías del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) y las recomendaciones del Departamento de Vivienda federal, explicó Francisco Rodríguez, administrador del sistema de cuidado continúo Moriviví.

Entre estas guías, se establece, por ejemplo, la necesidad de fijar una distancia mínima de tres pies entre las camas, habilitar un espacio de aislamiento con su propio baño y hacer cernimiento de todas las personas que entran en la instalación por si exhiben síntomas del virus.

El secretario de la Familia, Eddie García Fuentes, informó que la agencia ha estado desarrollando el andamiaje de los centros. “Lo hemos estado coordinando con las agencias”, dijo. Sobre la ubicación de estos centros, indicó que aún no se ha establecido porque quieren “verificar el sitio, que sea adecuado” y cumpla con un modelo salubrista para el aislamiento.

Rodríguez, de Moriviví, confirmó que las organizaciones son las que han estado trabajando en esa dirección. “Los estamos habilitando nosotros (las entidades sin fines de lucro). Eso está bien porque es a lo que nos dedicamos; el problema es que la orden ejecutiva también pide que se identifiquen fondos y eso no se ha hecho. Podemos atender a la población, pero no tenemos flujo de efectivo”, expuso.

En cuanto a los fondos, la secretaria auxiliar de Planificación e Informática de Familia, Mónica Lamboy, indicó que, el mes pasado, se asignaron $3.5 millones a 33 municipios y 23 organizaciones, para atender a la población sin hogar. Especificó que este dinero se supone que sea utilizado para la operación de albergues de emergencia, alcance comunitario, prevención y vales de alojamiento rápido.

García Fuentes mencionó, además, que a través de las oficinas de la agencia en toda la isla, se les han entregado artículos de prevención, como alcohol, desinfectante de mano, cepillo de dientes y jabón a 1,235 personas sin hogar, junto a información de cómo prevenir el virus.

La administradora del sistema de cuidado continúo 502, Belinda Hill, dijo que le consta que Familia está haciendo las debidas consultas al CDC y otras gestiones para implementar la orden. “Requiere logística. Sé que se están reuniendo para materializar un plan”, aseguró.

La directora de prensa del Municipio de San Juan, Carmen Serrano, indicó, por su parte, que la alcaldesa Carmen Yulín Cruz Soto trabaja en una iniciativa para las personas sin hogar, pero aún no está en posición de hacerla pública.

Jóvenes sin hogar

El cierre de universidades y hospedajes ha dejado también en la calle a jóvenes sin hogar, contó el director de la Red de Derechos de la Niñez y Juventud, Marcos Santana Andújar. La red ha atendido casos de jóvenes sin hogar en Aguadilla, Lares, Aguada, San Juan y Loíza, detalló.

Santana Andújar comentó que han confrontado dificultad en transportar a estos jóvenes a su hogar temporero, lo cual requiere coordinación con las agencias del gobierno. Invitó a los jóvenes sin hogar, entre los 18 a 24 años, que necesiten apoyo durante la emergencia, a llamar al 787-510-6506.



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