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Cada vez hay más conciencia social sobre la crisis climática que atraviesa al planeta, una realidad que confirman desde Ecoembes. Este 2019 han recibido un aluvión de peticiones, tanto de oficinas como de colegios, para sumarse a su plan Centros de Trabajo Sostenibles. A través de este programa, la empresa distribuye gratis papeleras amarillas para envases de plástico, latas y bricks, y cubos azules, para papel y cartón, con el objetivo de promover la recogida selectiva de residuos. Tal ha sido la acogida que se han quedado sin stock de contenedores.

«Si pasas gran parte de tu tiempo en el trabajo deberías poder reciclar tus envases como en casa», reza la iniciativa. Según la compañía que promueve el reciclaje, este viernes aún tienen cerca de 350 peticiones por atender. Por ahora, aún están gestionando las solicitudes que recibieron a partir del pasado 22 de noviembre, pero aseguran que llegarán todos los contenedores solicitados.

Según explica Roberto Salvador, portavoz de Ecoembes, el año pasado se han entregado unas 12.000 papeleras (6.000 azules y 6.000 amarillas), que se solicitan a través de un formulario online. En este cuestionario se pide información del centro de trabajo, sobre la situación de la gestión de los residuos de envases domésticos y el volumen generado. «Comprobamos, por ejemplo, que en la zona haya contenedores del Ayuntamiento para que después de separar los residuos tengan un lugar donde tirarlos», cuenta.


Los contenedores que reparte Ecoembes.

En la segunda parte del proceso hay un punto de conflicto. Tras clasificar los residuos en su papelera, cada empresa debe ocuparse de depositar la basura en el contenedor correspondiente a pie de calle, ya que es obligación legal de cada compañía gestionar sus residuos. Una tarea que suele recaer sobre el personal de limpieza. Aquí llega el momento delicado, el de asegurar es que los restos se mantienen separados desde que salen de la papelera hasta que llegan al camión de basura.

No es poco común que las bolsas de todas los cubos de la oficina acaben en otra más grande, mezclándose todos los residuos. La correcta gestión depende del tipo de contrato entre la empresa y la contrata de limpieza, de que los recursos humanos y económicos disponibles sean suficientes para mantener la basura separada. También puede ocurrir que el edificio no tenga no tenga los diferentes contenedores para clasificar los restos. 

Suspenso en reciclaje

Los datos confirman que aún queda un largo camino por recorrer en este campo. Según Eurostat, la tasa de reciclaje de residuos urbanos en España es del 36%, mientras que la media europea se sitúa en 47%, 11 punto por encima. A la cabeza se sitúa Alemania, que recicla el 67,3% de su basura. España aún están lejos del objetivo de la Unión Europea de reciclar al menos el 55% de los residuos municipales en 2025 y el 65% en 2035. Por ahora, más de la mitad de la basura acaba en vertederos. 

Pero es importante señalar que el reciclaje no es suficiente para conseguir un modelo productivo sostenible, hay que ir un paso más allá. Nuestro actual modelo de producción, basado en fabricar, consumir y tirar, promueve la obtención de nueva materia prima cada vez que se quiere fabricar un nuevo producto, lo que genera un gran impacto ambiental. Dentro de esta economía lineal, el reciclaje se aplica a las miles de toneladas de basura ya generadas. En cambio, la economía circular contempla el reciclaje siempre en última instancia.  

«El reciclaje se nos ha presentado como una receta mágica, la panacea, que resuelve todos los problemas. Pero no es así», explica el ambientólogo Alberto Vizcaíno López, autor del blog Productor de Sostenibilidad. «Una vez convertidos en basura, los productos que tiramos requieren de procesos de recuperación y costosos tratamientos que permitan, parcialmente, recuperar algunos materiales y convertirlos nuevamente en materias primas (…) pero si queremos reducir los impactos económicos, ambientales y sociales de ese modelo y pasar a una economía circular, debemos superar esta solución de final de tubería que sólo afecta a las basuras una vez generadas», añade Vizcaíno.

Reparar, rediseñar, recuperar

La economía circular busca acabar con los residuos y la polución desde el diseño y que los productos, los materiales y los recursos se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible. Este nuevo modelo abarca el ciclo completo de producción, con el uso eficiente de materias primas, la optimización de los recursos energéticos y la minimización de riesgos medioambientales. Por esto, a las tres erres tradicionales del pensamiento ecológico (reducir, reutilizar y reciclar), se suman otras cuatro: rediseñar, reparar, renovar y recuperar. 

Mientras las empresas y los gobiernos se ponen las pilas, la opción más sostenible es generar el mínimo de residuos posibles y favorecer los productos reutilizables. Esto es, utilizar botellas de agua rellenable con agua del grifo en lugar de botellas de plástico, llevar una taza de café a la oficina en lugar de llenar la papelera con de vasitos desechables o utilizar la copa menstrual y evitar las compresas y los tampones.

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